" Expectativas y Lágrimas: La Batalla de una Psicóloga Imperfecta"
Capítulo 1: El sueño truncado
Laura había dedicado años de su vida a estudiar psicología. Desde que era una adolescente, soñaba con tener su propio consultorio, escuchar a sus pacientes y ayudarlos a sanar sus heridas emocionales. Sin embargo, la realidad fue mucho más dura de lo que imaginaba. Dos años después de graduarse, no había logrado encontrar trabajo en su campo. Las ofertas eran escasas, y las pocas que existían requerían experiencia que ella no tenía. Finalmente, terminó aceptando un trabajo en un archivo municipal, un lugar frío y gris donde pasaba sus días clasificando documentos y atendiendo a un público que, la mayoría de las veces, llegaba frustrado y desesperado.
Cada día era una lucha. Laura intentaba mantener la calma, pero el estrés de su trabajo, sumado a la situación en casa, comenzaba a agotarla. Su madre, con quien vivía, padecía un trastorno de ideas delirantes persistentes. Había días en que su madre estaba lúcida y cariñosa, pero otros en que sus delirios la consumían, y Laura tenía que lidiar con sus gritos y acusaciones sin sentido. Era como vivir en una montaña rusa emocional, y Laura sentía que no tenía control sobre nada.
Capítulo 2: La carga invisible
Además de cuidar a su madre, Laura tenía que hacerse cargo de todos los gastos de la casa. La factura de la luz, el agua, la comida, la escuela de su hija... todo caía sobre sus hombros. A veces, sentía que el peso de esas responsabilidades la ahogaba. Intentaba mantenerse fuerte, pero había noches en que lloraba en silencio, preguntándose cómo había llegado a ese punto.
Su hija, Valeria, de solo seis años, era su mayor alegría, pero también su mayor preocupación....
Laura había dedicado años de su vida a estudiar psicología. Desde que era una adolescente, soñaba con tener su propio consultorio, escuchar a sus pacientes y ayudarlos a sanar sus heridas emocionales. Sin embargo, la realidad fue mucho más dura de lo que imaginaba. Dos años después de graduarse, no había logrado encontrar trabajo en su campo. Las ofertas eran escasas, y las pocas que existían requerían experiencia que ella no tenía. Finalmente, terminó aceptando un trabajo en un archivo municipal, un lugar frío y gris donde pasaba sus días clasificando documentos y atendiendo a un público que, la mayoría de las veces, llegaba frustrado y desesperado.
Cada día era una lucha. Laura intentaba mantener la calma, pero el estrés de su trabajo, sumado a la situación en casa, comenzaba a agotarla. Su madre, con quien vivía, padecía un trastorno de ideas delirantes persistentes. Había días en que su madre estaba lúcida y cariñosa, pero otros en que sus delirios la consumían, y Laura tenía que lidiar con sus gritos y acusaciones sin sentido. Era como vivir en una montaña rusa emocional, y Laura sentía que no tenía control sobre nada.
Capítulo 2: La carga invisible
Además de cuidar a su madre, Laura tenía que hacerse cargo de todos los gastos de la casa. La factura de la luz, el agua, la comida, la escuela de su hija... todo caía sobre sus hombros. A veces, sentía que el peso de esas responsabilidades la ahogaba. Intentaba mantenerse fuerte, pero había noches en que lloraba en silencio, preguntándose cómo había llegado a ese punto.
Su hija, Valeria, de solo seis años, era su mayor alegría, pero también su mayor preocupación....