"Corazones Navegantes "
Capítulo 1: Encuentro en la Penumbra
La luz tenue de las velas iluminaba la antigua catedral, proyectando sombras danzantes en las paredes de piedra. Lucian, un hombre de imponente figura y cabello castaño oscuro, se encontraba sentado en un banco de madera, su espada descansando en su regazo. Vestía una chaqueta de cuero adornada con hilos dorados que reflejaban la luz de las llamas. A su lado, Alice, una hermosa joven con cabello largo y oscuro, se había acomodado, descansando su cabeza en su hombro. Su vestido blanco, etéreo y delicado, contrastaba con la robustez de Lucian.
"¿Por qué eliges este lugar para esconderte, princesa?" preguntó Lucian, su voz profunda resonando en el silencio de la catedral. Alice levantó la vista, sus ojos brillando con una mezcla de tristeza y determinación. "Porque aquí, entre estas paredes antiguas, siento que el pasado no me persigue", respondió ella, apretando un poco más su abrazo alrededor de su cintura.
Lucian sonrió, aunque la tristeza en sus ojos no se desvanecía. "El pasado siempre encuentra la manera de alcanzarnos, Alice. Pero quizás, juntos, podamos enfrentarlo." Ella asintió, sintiendo el calor de su cuerpo y la seguridad que le ofrecía. "No quiero ser solo una princesa enjaulada. Quiero ser libre, Lucian. Quiero vivir."
"Y yo quiero protegerte", dijo él, su voz firme. "Pero el camino que tenemos por delante está lleno de peligros. No puedo prometerte que será fácil." Alice se enderezó, mirándolo con intensidad. "No busco la facilidad, Lucian. Busco la verdad, y creo que tú eres parte de ella."
Ambos se quedaron en silencio, el peso de sus palabras flotando en el aire. La catedral, con su atmósfera mística, parecía ser el refugio perfecto para sus corazones navegantes, a punto de embarcarse en una aventura que cambiaría sus vidas para siempre.
Capítulo 2: La Profecía Revelada
Mientras la noche avanzaba, el eco de sus voces se desvanecía en la penumbra de la catedral. Lucian, sintiendo la urgencia de su misión, se inclinó hacia Alice. "Hay algo que debo contarte, algo que he descubierto sobre nuestra unión." Ella lo miró, intrigada. "¿Qué es? Dímelo."
"Una antigua profecía habla de dos corazones que, al unirse, pueden detener una fuerza oscura que amenaza con consumir nuestro reino", explicó Lucian, su mirada fija en la de ella. "Se dice que solo el amor verdadero puede deshacer el hechizo que la envuelve." Alice frunció el ceño, procesando la información. "¿Y crees que somos esos dos corazones?"
"Lo creo, Alice. Pero no será fácil. Hay quienes no quieren que esto suceda", advirtió Lucian, su voz grave. "Debemos estar preparados para enfrentar a esos enemigos." Alice se enderezó, su determinación brillando en sus ojos. "No tengo miedo, Lucian. He vivido con miedo toda mi vida. Ahora quiero luchar."
"Entonces, lucharemos juntos", dijo él, sintiendo que su corazón latía con fuerza. "Pero primero, debemos salir de aquí y encontrar un lugar seguro." Alice asintió, su mano buscando la de Lucian. "No importa a dónde vayamos, mientras estemos juntos."
Con un nuevo sentido de propósito, ambos se levantaron del...
La luz tenue de las velas iluminaba la antigua catedral, proyectando sombras danzantes en las paredes de piedra. Lucian, un hombre de imponente figura y cabello castaño oscuro, se encontraba sentado en un banco de madera, su espada descansando en su regazo. Vestía una chaqueta de cuero adornada con hilos dorados que reflejaban la luz de las llamas. A su lado, Alice, una hermosa joven con cabello largo y oscuro, se había acomodado, descansando su cabeza en su hombro. Su vestido blanco, etéreo y delicado, contrastaba con la robustez de Lucian.
"¿Por qué eliges este lugar para esconderte, princesa?" preguntó Lucian, su voz profunda resonando en el silencio de la catedral. Alice levantó la vista, sus ojos brillando con una mezcla de tristeza y determinación. "Porque aquí, entre estas paredes antiguas, siento que el pasado no me persigue", respondió ella, apretando un poco más su abrazo alrededor de su cintura.
Lucian sonrió, aunque la tristeza en sus ojos no se desvanecía. "El pasado siempre encuentra la manera de alcanzarnos, Alice. Pero quizás, juntos, podamos enfrentarlo." Ella asintió, sintiendo el calor de su cuerpo y la seguridad que le ofrecía. "No quiero ser solo una princesa enjaulada. Quiero ser libre, Lucian. Quiero vivir."
"Y yo quiero protegerte", dijo él, su voz firme. "Pero el camino que tenemos por delante está lleno de peligros. No puedo prometerte que será fácil." Alice se enderezó, mirándolo con intensidad. "No busco la facilidad, Lucian. Busco la verdad, y creo que tú eres parte de ella."
Ambos se quedaron en silencio, el peso de sus palabras flotando en el aire. La catedral, con su atmósfera mística, parecía ser el refugio perfecto para sus corazones navegantes, a punto de embarcarse en una aventura que cambiaría sus vidas para siempre.
Capítulo 2: La Profecía Revelada
Mientras la noche avanzaba, el eco de sus voces se desvanecía en la penumbra de la catedral. Lucian, sintiendo la urgencia de su misión, se inclinó hacia Alice. "Hay algo que debo contarte, algo que he descubierto sobre nuestra unión." Ella lo miró, intrigada. "¿Qué es? Dímelo."
"Una antigua profecía habla de dos corazones que, al unirse, pueden detener una fuerza oscura que amenaza con consumir nuestro reino", explicó Lucian, su mirada fija en la de ella. "Se dice que solo el amor verdadero puede deshacer el hechizo que la envuelve." Alice frunció el ceño, procesando la información. "¿Y crees que somos esos dos corazones?"
"Lo creo, Alice. Pero no será fácil. Hay quienes no quieren que esto suceda", advirtió Lucian, su voz grave. "Debemos estar preparados para enfrentar a esos enemigos." Alice se enderezó, su determinación brillando en sus ojos. "No tengo miedo, Lucian. He vivido con miedo toda mi vida. Ahora quiero luchar."
"Entonces, lucharemos juntos", dijo él, sintiendo que su corazón latía con fuerza. "Pero primero, debemos salir de aquí y encontrar un lugar seguro." Alice asintió, su mano buscando la de Lucian. "No importa a dónde vayamos, mientras estemos juntos."
Con un nuevo sentido de propósito, ambos se levantaron del...